Dicen que sus palabras traen alivio y que sus manos sanan. Que su sonrisa carismática provoca tanta fé que los fieles se multiplican día tras día. Que su magnetismo es tan grande como las multitudes que lo siguen. Se trata del Padre Ignacio, un “cura sanador”, según lo definen. Será por eso que alrededor de 80.00 personas ya lo visitaron durante este año en la pequeña capilla de la parroquia Natividad del Señor, ubicada en el barrio Parquefield, al norte de este ciudad.